Hace tan sólo unas semanas que se publicó “Nevada days“, traducida por Margaret Jull Costa (la traductora habitual de las obras de Atxaga) y publicado por MacLehose Press, y desde entonces está teniendo una gran aceptación por parte de los lectores y críticos. Entre las reseñas recibidas destacan, por ejemplo, las del Sunday Herald, The Economist o el Irish Times.
La revista The Economist por ejemplo, publicaba un extenso artículo sobre la obra de Bernardo Atxaga, bajo el título de A Basque writer contemplates America.
Bizarre at first glance, this odd match of place and subject makes sound historical sense. (…) he has fashioned a subtle and touching book, offered as fiction but rich in topical allusions.
El Sunday Herald y el Irish Times también lo citan entre los libros destacados de las últimas semanas.
With past and present colliding, and mingling with Atxaga’s dreams, Nevada Days works like a giant, impressionistic collage, a sober and thoughtful meditation on memory (Sunday Herald). He observes and records, yet also dreams and remembers, it is a seductive, warm narrative. (Irish Times).
Las reseñas también han llegado de manos de algunos lectores a los que les ha gustado la obra. Por ejemplo, en el blog sobre literatura David’s Book World comentan: *the reading of it has given me so much to think about, I feel very happy to have taken the chance. I’m glad to have Nevada Days a worthy addition to my library; and, actually, I think it will be a good starting point for exploring more of Bernardo Atxagas work*. Y en Winstonsdad blog, Nevada Days is a wonderful collection of Vignettes about a nine-month visit to Nevada (…) Here it is a reflection on his life a time in his life when he sees more behind him than in front of him.
Esta es la historia de un escritor que viaja a Nevada, Estados Unidos, entre agosto de 2007 y junio de 2008, pero es también mucho más. Es un relato en el que lo vivido, el instante real, se mezcla con recuerdos, imágenes, sueños y evocaciones. En el que el paisaje árido y hostil del desierto y el horizonte verde, rojo y fucsia de los casinos de la ciudad de Reno, con su trama de luces brillantes y acristaladas, conducen una y otra vez al narrador -y al lector- a ese otro paisaje más íntimo, más personal del País Vasco.
Días de Nevada es una historia hecha de historias, a modo de caja china, que nos muestra cómo cada experiencia que vivimos, cada vínculo creado entre las personas más allá de las distancias temporales y espaciales, cada emoción que nos impacta, cada amenaza que combatimos permanece indeleble. Y nos convierte en lo que somos.
